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Semana 09 - 2009

Esta semana les contaré sobre la iniciación, del Partido para los Animales. Después de nuestra entrada en el Parlamento, una cantidad de comentaristas ridiculizaron el hecho que ‘ahora hay perros y gatos’ en la Segunda Cámara. Nos criticaban sobre nuestra ‘espiritualidad superior’, y los políticos colegas no perdían oportunidad de asegurar que ‘quien no hace compromisoso, no puede ejercer la política’.

La histórica Maartje Janse escribió sobre esto en uno de los periódicos holandeses más grande (Volkskrant) el 6 de Enero del 2007 en el artículo ‘Partido para los Animales desafía el establecimiento político’, que la forma de ejercer política del Partido para los Animales (el llamado estilo político) se parece mucho a las organizaciones del siglo XIX, descrita en su investigación científica, llamada ‘los abolicionistas’. Estas organizaciones, que se ocupaban de por ejemplo abolir la vivisección, esclavitud o abuso del alcohol,, o se ocupaban de los derechos femeninos, se manifestaban en forma política, a diferencia de las organizaciones filantrópicas. La tres formas mas importantes para convencer al público de rechazar cualquier abuso, era la intervención científica, apelar a la moral y la conciencia y despertar el sentido de compasión y rechazo a las historias terroríficas.

‘El expresivo estilo del Partido por los Animales puede existir y puede organisar gran cantidad de adeptos, así nos enseña la historia’, dijo Maartje Janse. Hay personas que piensan que el Partido para los Animales sería descalificado como participante serio en el campo político por
la superioridad moral declarada por ellos mismos, que parece dar una imagen mundial átona - bondad contra maldad- y una simplista perspectiva de la política. ‘La proposición de (buena) política, a que se refieren estos críticos, se limita a lo que el sociólogo Frank Parkin llama “política instrumental”: el juego de las negociaciones que conducen a compromisos y nueva legislación. Se rechaza la “expresión política”: el expresar la molestia personal sobre malos entendidos. Pero si hay algo que la política actual piensa, despues de la revolución de Pim Fortuyn, es que el instrumental político que caracterizó los gabinetes de liberales y social-demócratas, el ciudadano se aleja de la la política. En el mundo político debe existir espacio para que los ciudadanos expresen su opinión y sentimientos’.

Ella continúa: ‘La afirmación de Marianne Thieme que su partido es el sucesor del movimiento
Contra la esclavitud y los derechos femeninos, es una aseveración política, que sugiere el
futuro éxito y la razón moral del Partido para los Animales. Mi reciente investigación sobre
el movimiento holandés para suprimir, entre otras cosas, la esclavitud y el abuso del alcohol muestra realmente paralelos históricos con la historia del Partido para los Animales. Desde
1840 ciudadanos preocupados se organizaron en diferentes organizaciones-singels para fortalecer su petición de poner un fin al sufrimiento de las esclavos, niños y ebrios. Desde el comienzo se hicieron intentos de ridiculizar a los ‘abolicionistas’. Quiern por principio rechazaba licores fuertes, para tomer posición contra el problema social del abuso del alcohol, era ridiculizado y corría el riesgo de perder su posición social.


Próxima semana la segunda parte del análisis de Maartje Janse. ¡Hasta entonces!.