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Semana 11 - 2009

Democracia para los animales.

Esta semana nuevamente un corto intermedio de la actualidad. Holanda está imbuída con el pensamiento sobre los derechos de los animales, la semana pasada estuvo la semana nacional del libro (en la cual cooperan todas las librerías y bibliotecas) dedicada totalmente a los animales.

Junto a mi libro ‘La razón de los animales, la felicidad de la gente’ gran cantidad de libros fueron dedicados al tema de la Semana del Libro ‘Chilp chilp’ (así se transcribe en Holanda el sonido que hace el gorrión).

Otro libro que apareció esta semana se llama ‘democracia para los animales’ en el cual el filósofo Erno Eskens efectúa un ejercicio de pensamiento sobre como sería darle a los animales los mismos derechos que a las personas. Para ciertas personas es un símbolo de última decadencia, porque ¿quién se preocupa por los derechos de los animales cuando aún no han sido regulados, en muchos aspectos, los derechos de la gente? Visto desde ese razonamiento, los animales ‘casi’ les tocaría recibir esos derechos, con los cuales las consecuencias efectivas sería que provisoriamente no recibirían ese derecho.

El humano se considera asi mismo tan superior al animal, que en el terreno de mejoramiento del sistema de vida de los animales, sólo se trataría de un ‘favor’. El humano determina cual derecho podría recibir el animal y eso en forma muy reducida. Como antiguamente el hombre blanco determinaba los derechos de los negros y el sexo masculino cuales derechos podría recibir el sexo femenino. En este aspecto los animales son un objeto judicial comparable con una bicicleta. Podrías usarla cuidadosamente, pero no estás obligado de ninguna manera a ello.

El argumento mas débil es presentado por los contrarios a los derechos de los animales, que los animales no están en estado de ejercitar sus derechos. Los animales no puede visualizar su pasado y su futuro, tampoco pueden votar o proceder o hacer uso de sus eventuales derechos. Notablemente esta imposibilidad nunca fue aplicada a los imposibilitados, tales como los bebés ancianos dementes o personas con inhabilidades mentales, por ejemplo con síndrome Down. El no poder ejercitar derechos en forma independiente no es razón para no considerar a esa persona como objeto judicial. Los derechos de los animales deben ser considerados entonces como una obligación humana, no es necesario que signifique que los animales en ese aspecto tengan por definición una posición dependiente del favor de los humanos. Los animales representan un valor propio, aparte de su utilidad para la gente.

Es notable tener que afirmar que las personas se diferencian de los animales, la posibilidad de tener consideraciones éticas y otro tipo de inteligencia, el humano no señala el beneficio de la forma de vida con aspecto duradero. Donde los animales pueden vivir muy bien sin gente, las personas no pueden vivir sin animales. Esta relación de dependencia podría dar que pensar a la gente. Por eso ya es tiempo de revisar la relación entre animales y personas, incluso la relación judicial entre humano y animal.

En su libro, Erno Eskens pone en discusión la variante mas radical: dar a los animales los mismos derechos que a las personas y ver a continuación cuales derechos puede o deben ser retirados. Nó como pauta para un cercano o lejano futuro, sino como un ejercicio de pensamiento que puede cooperar a una mayor comprensión para la situación en que se encuentran los animales con respecto a su opresor, el humano.

¿Qué le dá el derecho al humano para actuar en forma tan superior, cuando en muchos aspectos no es tan superior al animal?. Muchos animales son mas rápidos, mas fuertes, mas sociables, mas sensibles o mas fieles que la gente y en muchos otros casos los animales tienen intuitivamente mas desarrollado el sentido de durabilidad que la gente. Todas estas razones son motivo para revisar bajo una nueva perspectiva el punto de partida de las personas de ‘dominar’ sobre los animales. En una forma que los americanos llamarían ‘thoughtprovoking’, pero que sí produce placer leer.

Que los animales reciban sus derechos, es un objeto con el cual tendremos mucho mas que ver en los próximos años. El filósofo holandés Paul Cliteur dijo hace algunos años atras que la gente dentro de 50 años sentiría verguenza al retroceder su mirada sobre su contacto con los animales.

¡Espero que este libro coopere para acortar ese término de tiempo!.

¡Hasta la próxima semana!.